Un álbum sobre ruedas y nuevas etapas


Cerrar una etapa puede ser uno de los mejores planes para recibir un nuevo año con todas las ganas y la esperanza a tope.

Proyecto Filigrana está a muy poco de su lanzamiento oficial y siento que el 2015 ya lo estoy disfrutando sin haber llegado todavía. Es un tiempo especial que esperaba desde hace mucho, es como esperanzas renovadas para mí y mi familia. Pero en medio de esta espera, descubrí que todavía me faltaba algo y fue tan lindo resolverlo que quise compartirlo con todos:

Proyecto Filigrana

Los trabajos personalizados siempre me enfrentaron a una mezcla de sentimientos encontrados:  satisfacción de crear y producir alegría versus frustración y resultados materiales muy, muy escasos…

Es que cuando algo toma forma en mi cabeza no puedo sujetarme al “terminalo así nomás”, “no te preocupes, si es con otro color/material/etc se va a ver bien igual”… ¡Qué horror! ¡No puedo ir contra mis propios instintos!

Aunque es más económico imprimir que pintar a mano o que crear un papercut, y también una cartulina escolar es más barata que un papel de pasta coloreada, de buen gramaje y de textura divina. Sé que si cierto color específico es el que tengo que lograr, no voy a conformarme con nada standard, porque es para alguien en especial, para alguien que se va a identificar con esas texturas, con esos detalles, con una terminación que no puede ser para nadie más, porque todo fue pensado y creado para ellos. Pero también sé que muchas veces invertí demasiado tiempo y materiales cuando los presupuestos ya se habían concretado y es tan frustrante ver el tiempo escurrirse y sentir el peso de los errores en tu propio emprendimiento…

Pero este año no iba a irse dejándome con cositas sin resolver, y cuando me consultaron para realizar un trabajo para una familia que aprecio mucho, me pareció que sería la oportunidad perfecta de cerrar una etapa: iba a crear mi último trabajo personalizado (al menos por los próximos meses… o años ¿?) Y sentía que ya estaba lista para dar punto final a lo que dejaba en el pasado. Pero este “cierre“ terminó convirtiéndose en realidad en una especie de “visagra” entre lo que siempre estuve intentando y todo lo real que por fin se está concretando. Necesitaba amigarme con lo que había vivido y (aunque suene muy a cliché) necesitaba ver los errores como experiencias de aprendizaje para avanzar.



Estoy creando nuevas cosas para P. Filigrana y tenía varias ideas en mente que pensaba aplicar en este trabajo, pero resulta que necesitaría herramientas imposibles de conseguir (o de pagar… ¡ejem!) Pero todo tiene solución y esa clase de problemitas se terminan con una visita (acompañada de mi esposo súper habilidoso) al taller de mi papá: metales soldaduras, piedras de amolar y muchísimas chispas (que atentaban con arruinarme el teléfono al tratar de conseguir alguna buena foto) El resultado fueron varias estructuras interesantes que seguramente se irán colando en alguna foto más adelante, y lo más importante, matrices de corte, en especial, para armar algo que me tenía loca de ganas desde hace muchísimo: ¡fotoesquineros!

Dije que sí a este álbum porque era para una muchachita muy dulce que conozco hace varios años, iba a cumplir 15 años y practica patín artístico. El álbum era para recopilar las fotos de sus competencias y participaciones. Lo mejor de todo fue que me confiaron la totalidad del diseño. Yo sólo tenía dos cosas para empezar: la seguridad de que a ella le gustaba el color violeta y un paquete con fotografías.

Toda la inspiración apareció cuando conseguí un papel que combinaba pliegos de metal y cartulina que me pareció precioso para este trabajo, además digitalicé una de las fotos para crear una silueta en papercut  (que también me sirvió de stencil para el estuche) y así lograba crear texturas y combinaba materiales.

Finalmente armé dos álbumes en un estuche. Las portadas tenían calados con inclusiones de papel metalizado y siluetas en papercut. Cada álbum estaba cosido de forma artesanal con papales en zigzag para el lomo, hilo y cintas a contratono. El interior (de megasimples pliegos blancos) contenían las fotos con fotoesquineros de papel metalizado.

Todo se entregó en una bolsa de papel con moño de cinta de tela más etiqueta y también un pequeño estuche con fotoesquineros extra para completar los álbums. (Les cuento todo esto tranquila porque sé que su dueña ya lo recibió… ¡y que le gustó mucho!) Les dejo un video con algunas partes del proceso y del resultado. ¡Espero que a ustedes también les guste mientras ven un poquito de los despioles en los que me meto para crear algo!  



Disculpen la calidad de las imágenes, muchas se tomaron de noche y las últimas las hice 15 minutos antes de entregar todo, no puedo creer que resultara más o menos como quería, ja, ja. ¡Besos! y nos vemos antes que termine el 2014 (me muero de ganas de mostrarles y contarles lo que pasa por nuestra oficina/tallerrrrrrrr... Pero, ya saben, no pienso desesperarme en la euforia findeañera, voy disfrutando el viaje)


4 comentarios

  1. Yo tambien cree un proyecto este mes de cara al 2015. Es un buen momento para iniciar nuevos proyectos con mucha ilusion. A ver que nos depara el futuro este año.

    Precioso todo lo que has creado.

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    1. ¡Gracias, Flor!
      Sí, este año fue (y es) reallmente especial... ¡Arriba con lo todo lo nuevo, besos!

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  2. Vani, recién ahora me tomo unos minutos para venir a disfrutar el video y el post que lo contiene. Siempre que veo tus trabajos me siento identificada de alguna manera por la atención al detalle, por esa frustración al ver escurrirse los recursos de tiempo y presupuesto en pos de que nuestro trabajo resulte tal como lo ideamos. Aplaudo tu iniciativa, tu empuje y la sola intención de vivir de lo tuyo (yo aún tengo demasiados miedos, muchas dudas y una nube gigante en mi cabeza que no me permite ver).

    Este proyecto en particular me parece de una manufactura brillante, y aún antes de leerlo di por sobreentendido que a la destinataria le fascinó. Gracias por dejarnos ver parte del proceso y por contarlo así, tan de la forma en que mi cerebro registra.

    Por supuesto que seguimos al día en instagram, pero por las dudas (estoy viviendo tan a mil que da vértigo) aprovecho este lugarcito para desearte una muy hermosa y feliz navidad, rodeada de tu familia y con una abundancia de amor tal que su recuerdo se vuelva tu lugar feliz para los días grises.

    Te dejo un beso enorme ♥

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    1. Ro, fui un desastre cerrando el año con algo de organización, leí tu comentario cuando lo publicaste pero dejé que pasen demasiados días para responderte, re mal (te envié un mail para redimirme, je)... Gracias, gracias, gracias por cada palabra, las re valoro y fueron taaaaaaaan oportunas. ¡Besotes, genia talentosa!

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