Llorar de alegría


Ayer lloré de alegría.

Había estado pasando por semanas de frustración por cosas que se escapan de las manos y me complicaban la vida (macanas materiales, nada “realmente trágico”) Pero después de un buen sacudón de ideas dije basta y decidí hacerme cargo de mis emociones y reacciones (no siempre me sale, pero sí tengo que recordármelo para dejar de quejarme y actuar) Así que el viernes 16 de enero empecé oficialmente mi año 2015.

Para que sea “algo más gráfico” decidí completar las únicas preguntas que no había respondido de unos cuestionarios, para preparar este año laboralmente*. Uno de ellos proponía elegir una palabra para “definir” mi 2015 y el otro desafiaba a encontrar la “frase de cabecera” para este año (En otro momento hubiera pensado que es una estupidez, pero mi  2014 no habría sido igual sin esas palabritas de los primeros meses, así que no perdía nada con intentarlo).


Este es el resultado y por lo que pasó después (horitas después…) ¡creo que la pegué!:


Una palabra: Oportunidad. ¿Qué puedo decir? Las oportunidades están en todas partes y tienen miles de disfraces, a veces no se dejan ver tan fácilmente, pero nunca es tarde para empezar a entrenar la vista.

Y una frase: "Este día me toca crearlo a mí" 

Sí, ya sé que no es muy creativa (ni tampoco quedó pintona) pero es muy personal. Espero que no se interprete como una frase pedante o soberbia, me refiero a que necesito recordar que me tengo que hacer cargo y no dejar que las circunstancias (o cualquier nabo de turno) definan mi vida: es mi responsabilidad prepararme y encarar cada día de la mejor manera y si llega la noche y veo que no resultó como lo esperaba no es la muerte y mañana tengo otra oportunidad -nueva y mía- lista para usar.

 



 

Ayer lloré de alegría. No a los gritos ni desconsoladamente, pero pasé bastante tiempo sin poder reaccionar. No recuerdo cuando fue la última vez que me pasó… Traté de hacer memoria pero la cabeza me iba a mil y tenía una sonrisa de oreja a oreja.

Fue una tarde sorprendente: alguien se comunicó conmigo y me dio una de esas noticias que uno se imagina en mundos inventados de cuentitos de hadas donde nunca formamos parte del elenco. Una noticia súper requete bonita y como es algo a futuro no puedo contarles nada todavía. Pero me encantaría que se alegren conmigo, aunque no me conozcan ni tengan idea de lo que les digo. Pueden alegrarse en serio porque les juro que tocar un sueño con las manos puede ser realmente posible para tod@s.  

Ayer lloré de alegría y lo único que hacía era agarrarme la cabeza o ponerme las manos en la cara (como cuando tenés la boca abierta por la sorpresa y querés evitar gritar… Sumado, seguramente a unos ojos desorbitados que tardaban en volver a pestañear) Lloré, pero no como esas veces en que te caen lagrimones en una carcajada por un chiste o una anécdota tonta y divertida que te relatan con los mejores detalles… No. Estas eran lágrimas de alegría, en serio. De esas que te brotan y no podés pararlas porque sentís que por fin te quitás una mochila de media tonelada que cargabas en la espalda. 

Sé que suena muy tonto, pero les aseguro que fue algo muy fuerte: después de unos minutos no podía parar así que tuve que contarle a mi nena para que no se asuste. Ella es bastante despistada como su mamá, y supongo que los papás aprendemos muy bien cómo esconder caras y emociones cuando tenemos cerca a alguien fácil de distraer. Pero con ocho años ya no es tan sencillo y no me quedó otra… Me entendió perfectamente (sabía bien lo que pasaba) me felicitó, me abrazó fuerte,  y dijo contenta: “Tenemos que darle gracias a Dios”. Fue un momento hermoso… 

Ayer lloré de alegría y sé que lo voy a volver a hacer pronto, porque quiero contarles a todos y después del abrazo con mi hija (y de darle un susto terrible a mi esposo que llegó a casa y me encontró con la cara colorada, los ojos hinchados y sin poder hablar claro) aprendí que:
No hay caso…

¡Cuando lo bueno se comparte es doblemente bueno!


2 comentarios

  1. vengo de leer algo que me escribiste a mí, ¡y ahora leo este post! celebro tus alegrías, tus lágrimas de felicidad y ese click de ver la vida como una OPORTUNIDAD! cada día es eso, una posibilidad nueva! y celebro con tu mar de oportunidades :)

    beso enorme vani!!!

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    1. Vero ¡¡qué honor que pases por acá!! (Y qué nervios saber que viste mi blog ¡glup!) Sos re genia, mil gracias por tus palabras y tanta buena ondaaaaaaa. ¡¡Besotes!!

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